sábado, 25 de enero de 2025

Humans Again / Humanos nuevamente / Humains à nouveau, segunda antología del Festival del Día Mundial de la Poesía


Por Fernando Cabrera


El 21 de marzo de 2022, todavía atentos a la terrible pandemia mundial de la COVID-19 que llevaba ya dos años azotando al mundo, y con el fin específico de extender las alas de la esperanza por doquier, desde los festivales internacionales Arte Vivo (Casa de Arte, República Dominicana) y el Maratón de Poesía del Teatro de la Luna (Washington, D.C.), lanzamos la utopía del Festival del Día Mundial de la Poesía: 24 horas ininterrumpidas de lecturas de poemas desde todos los rincones de la Tierra. Para esta formidable aventura, contamos con el decidido apoyo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en la República Dominicana, y de la Universidad George Mason, en Fairfax (Virginia, Estados Unidos). Los resultados, que pueden verse en vídeos históricos de YouTube y Facebook, atestiguan el hito de una transmisión continua de 1440 minutos de poesía en decenas de idiomas desde más de cincuenta países de todo el mundo a través de la aplicación Zoom. Para algunos intelectuales, se trata acaso del evento literario más importante celebrado en la historia de la República Dominicana y uno de los hitos de los festivales de poesía a nivel mundial.


La primera edición de este festival propició la publicación del libro antológico digital e impreso Living Voices/Voces vivas/Voix vives, que recogió la obra de 171 poetas de los más de cuatrocientos que se sumaron a esta exquisita celebración de la poesía del mundo, en el mundo y con el mundo. La segunda versión, que se realizó con igual éxito el 21 de marzo de 2023, ha resultado ser la antología HumansAgain / Humanos nuevamente / Humains à nouveau. En las 24 horas de lecturas poéticas continuas, 433 poetas de más de medio centenar de países y una veintena de lenguas entregaron al mundo 933 poemas. 


Esta segunda antología, presentada esta semana, ponemos a disposición de todos. Cuenta con un estudio introductorio que habla de la historia del festival, los coordinadores, el programa de lectura, un breve currículum de cada poeta y uno o dos poemas en la lengua original y con versiones traducidas al francés, al inglés o al español. Aparecen incluidos 138 poetas, como muestra fehaciente de la necesidad que tenemos de elevar nuestras voces a favor de la verdad y la belleza para defender con la palabra poética los tiempos y espacios en los que se desarrolla y florece nuestra inteligencia natural.  


Rei Berroa y yo somos los responsables de la organización del festival y de ambas antologías multilingües, mientras que Ana Svethania Gómez se ha encargado del diseño y la diagramación de las obras.




La antología está disponible, de manera gratuita, en este enlace en formato flipbook:

 

https://heyzine.com/flip-book/f53b199da8.html

 

A continuación, el listado de los poetas antologados y las páginas en la que pueden encontrar sus poemas, fotografías y una breve biografía.

Akram Alkatreb, 57

Ale Pastore, 58 

Alexis Soto Ramírez, 61 

Ángela Hernández, 62 



Ani Ilkov, 65 

Anna Apolinário, 66 

Anna Keiko, 69 

Armando Romero, 70 

Arturo Gutiérrez Plaza, 73 

Basilio Belliard, 74 

Bea Bosio, 77 

Bei Ta, 78 

Beloslava Dimitrova, 81 

Cao Shui, 82 

Carlos Aguasaco, 85 

Carmen Pérez Valerio, 86 

Carolina Zamudio, 89 

Carolyn Kreiter-Foronda, 90 

César Bisso, 93 

Charles Itzin, 94

Cheol Gyu Shin, 97  

Christine Peiying Chen, 98 

David Eggleton, 101 

Dimitris P. Kraniotis, 102 

Dong Fang, 105 

Elidenia Velázquez, 106 

Elisa Rueda, 109 

Enzia Verduchi, 110 

Erika Almenara, 113 

Esther Andradi, 114 

Eva Mirzaeva, 117 

Floriano Martins, 118 

Francisco Félix Canales, 121 

Gabriel Chávez Casazola, 122 

Gabriella Gutiérrez y Muhs, 125 

Gary Daher, 126 

Germain Droogenbroodt, 129 

Gladys Illarregui, 130 

Gustavo Gac-Artigas, 133 

Ha Jaeyoun, 134 

Han Xinyu / Victoria Han, 137 

He Jialin, 138 

He Yalan, 141 

Holly Mason Badra, 142  

Homa Mojadidi, 145 

Huang Yazhou, 146 

Huicun Li, 149 

Hyun Seung Lee, 150 

Jidi Majia, 153 

Jillian Sullivan, 154 

Jinquan Hu, 157 

José Ant. Alonso Navarro, 158 

José Enrique Delmonte, 161 

José Mármol, 162 



Joyce Brinkman, 165 

Juan Tineo, 166 

Juárez Víctor Castillo, 169 

Julio César Quesada, 170 

Keisha-Gaye Anderson, 173

Kris Vallejo, 174 

Leocadia Regalo,177 

Li Guanchen, 178 

Li Yongcai, 181 

Liao Shijing, 182 

Lilianet Brintrup, 185 

Ling Li, 186 

Lu Shengli, 189 

Luis Cruz Villalobos, 190 

Luz Stella Mejía, 193 

Manjo Jang, 194 

Manuel Cortés-Castañeda, 197 

Marcos Ibarra, 198 

Margarito Cuéllar, 201 

María Ángeles Pérez, 202 

María Belén Milla Altabás, 205 

Maria du Sameiro, 206 

Maria Lucília Meleiro, 209 

Marivell Contreras, 210 

Marlon Anzellotti, 213 

Marvin García, 214 

Melody Valdez, 217 

Michael Harlow, 218 

Miguel Ángel Zapata, 221 

Milagros Terán, 222 

Mirela Ivanova, 225 

Nicasio Urbina, 226 

Ofelia Berrido, 229

Pat White, 230 

Patricia Behrens, 233 

Patricia Clark, 234 

Paura Rodríguez, 237 

Peter L Streckfus, 238 

Petja Heinrich, 241 

Plinio Chahín, 242

Rafael Carcelén García, 245

Rafael Peralta Romero, 246 

Raja Morjani, 249 

Renato Sandoval, 250 

Rhina P. Espaillat, 253 



Rick Rugang Ye, 254 

Rita Díaz, 257 

Rocío Uchofen, 258 

Roger Santiváñez, 261 

Rossalinna Burk, 262

Roxana Crisólogo, 265 

Sándor Halmosi, 266 

Sarah Key, 269 

Saúl Gómez Mantilla, 270 

Sharon Dolin, 273 

Silvio Ambrogi, 274 

Sofía Estévez, 277 

Sofia M Starnes, 278 

Soledad Álvarez, 281 

Stefan Ivanov, 282 

Sue Zhu, 285 

Teresa Korondi, 286 

Thomaz Albornoz Neves, 289 

Tracy K. Lewis, 290 

Tzveta Delcheva, 293 

Üatibirí, 294 

Verónika Reca Morales, 297 

Víctor Escarramán, 298 

Viviana Gonzales, 301 

Wang Fa, 302 

Wang Qiongying, 305 

Wen Aiyi, 306 

William Zhou, 309 

Xu Jian Gang, 310 

Xue Xixiang, 313  

Yan Li, 314 

Yeong Gwang Yi, 317 

Ying Xia, 318 

Yolanda Castaño, 321 

Yolanda Rivera, 322 

Yu Nong, 325 

Zhang Huabin, 326 

Zhao Lihong,




 


domingo, 1 de diciembre de 2024

Resonancias, en los sesenta años del Banco Popular Dominicano

El maestro José Antonio Molina y la Orquesta Sinfónica Nacional

Por Fernando Cabrera

El pasado jueves 26 de noviembre, el Banco Popular Dominicano nos convocó en el Gran Teatro del Cibao para celebrar sus seis décadas de existencia. Por eso, elegantemente ataviados para la ocasión, no nos amilanamos con la lluvia que amenazaba la tarde otoñal ni con los inconvenientes de una ciudad en plena transformación vial, en la que los pilares de monorrieles y teleféricos a medio construir nos acercan a la modernidad. Llegamos temprano y, después de que los diligentes «valet parking» y el numeroso personal de servicios que esperaban en una colosal y elegante carpa situada en la parte frontal, con vistas al monumento a los héroes de la Restauración, nos atendieran, disfrutamos de un variado menú de entrantes y exquisitos vinos durante dos horas. No hace falta decir que afloraron a borbotones las anécdotas y experiencias en torno a la trayectoria y el impacto en el desarrollo económico nacional de la prestigiosa institución anfitriona.


Svethania Gómez, Demian Reynoso y asistentes al evento

Esta fue la primera parte de un extraordinario programa con el que sus representantes agradecían a su ciudad de origen el respaldo ofrecido durante sesenta años, desde su fundación como primer banco de capital privado nacional y el más importante en la actualidad. El momento culminante de la celebración fue el extraordinario concierto programado en la Sala de la Restauración, decorada con majestuosas alfombras en su vestíbulo, con confortables asientos rojos y una acústica excepcional. Cabe destacar que las condiciones actuales de este gran teatro son inmejorables.

Más de mil santiagueros tuvimos el privilegio de asistir a un extraordinario concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica Nacional, integrada por casi un centenar de músicos, entre titulares e invitados, y dirigida magistralmente por José Antonio Molina. La obra escogida para la ocasión fue la Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor, del compositor y director de orquesta alemán de origen eslavo y descendencia judía Gustav Mahler. La representación contó con una orquestación ampulosa propia de la música romántica, perfilada originalmente por Beethoven en su homónima, integrada por los siguientes instrumentos: Flautas, corno inglés, clarinetes, piccolo, oboes, fagotes, contrafagot, trompas, trompetas, trombones, tuba, timbales, percusión (bombo, platillos, campanas tubulares, timbales, bombo, platillos, triángulo), violas, violines, violonchelos, contrabajo y arpa.

Tuvimos el privilegio de asistir a una interpretación artística magnífica, simplemente perfecta. Desde los primeros arpegios, la sala se llenó de resonancias fabulosas que, aún sin una cultura musical profunda, recordaban a la mayoría las grandes realizaciones de bandas sonoras cinematográficas, especialmente a las de John Williams para La guerra de las galaxias y Tiburón, y a las de Ennio Morricone, especialmente las de la saga de Harry Potter. También se notaban las producciones animadas de Walt Disney, que afortunadamente recurrían al universo sonoro de compositores clásicos, empezando por Beethoven, pero también Hector Berlioz, Sebastián Bach, Antonín Dvořák, Gustav Holst, Pyotr Tchaikovsky, Claude Debussy, Richard Wagner, Richard Strauss y, evidentemente, Gustav Mahler, para dar vida a sus imaginarios traviesos y fantásticos.

Lo cierto es que esta extraordinaria Sinfonía n.º 5 nos sumergió en un rico universo plagado de entrañables notas y variaciones, necesariamente relacionado con la obra homónima de Beethoven, de quien Mahler fue un admirador y estudioso, pero también con figuras atrevidas y novedosas. Como principal autoridad musical de Viena, Gustav Mahler apoyó a varios talentos emergentes y dejó en ellos una profunda influencia, entre ellos Alban Berg, Arnold Schoenberg, Erich Wolfgang Korngold, Anton Webern y Max Steiner, así como muchos otros que lo consideran el padre espiritual de la música vanguardista dodecafónica.

La Sinfonía n.º 5 de Gustav Mahler está compuesta por una música estructurada y completamente programada para crear imágenes en el auditorio, con secuencias heroicas, pastoriles, suaves o caóticas, rápidas o lentas, que invitan a recrear escenas en la imaginación. Utiliza instrumentos de viento y madera para describir estampas idílicas y situaciones campestres bondadosas, mientras que otros instrumentos como cornos, trombones y percusión estallan en desenlaces épicos y espléndidos. Asimismo, las cuerdas vibran rápidamente, como moscas, provocando e incitando, actuando como villanas, pero también dilatándose en las notas largas, conmoviendo e invitando al sosiego y a la piedad. Precisamente esta posibilidad de canalizar situaciones y emociones mediante secuencias tonales intuidas por el público es lo que hace que este tipo de sinfonía resulte tan atractiva para los audiovisuales, para el cine.


En pleno, la Orquesta Sinfónica Nacional en el Gran Teatro del Cibao

Asistimos asombrados a un espectáculo dialógico, en el que los sonidos fueron organizados estéticamente con el propósito de involucrar emocionalmente a todos los participantes del drama sonoro: los instrumentistas, el director y el público. Cada virtuoso, con su instrumento, armonizaba con su propio coro y entablaba una conversación con los demás instrumentos, entrando en conflicto y encaminándose hacia desenlaces parciales y nuevos comienzos, bajo la mirada celosa del director. Las tres partes y sus cinco movimientos propusieron conversaciones pasivas y activas, siempre deslumbrantes.

El maestro José Antonio Molina logró intimar con el compositor y director Gustav Mahler, algo que se puso de manifiesto en la afinidad histriónica, en su facilidad para conducir nuestra Orquesta Sinfónica de la alegría a la tristeza, del sosiego al drama y a la furia, y de la perplejidad y el desconcierto a otros instantes. Lució inmenso en la fabulosa tarea de armonizar todas esas voces instrumentales, todos esos temperamentos, haciendo sutiles y sublimes las secuencias lentas hasta el dolor, hasta el silencio, y, con todo el histrionismo del genio, puntualizar, subrayar, acoplar y dinamitar al unísono, y hasta el paroxismo, cada una de las propuestas melódicas. Nos deleitamos viéndolo danzar, aferrado a su batuta, contagiando de vitalidad y sensibilidad a cada uno de los virtuosos, hasta ofrecernos un discurso perfectamente armonizado, bello, memorable y formidable.

Gracias a la familia Grullón, a los ejecutivos y al personal del Banco Popular Dominicano por escoger una forma tan extraordinaria de celebrar sus sesenta años, por regalarnos a los santiagueros estas entrañables memorias que sincronizan con belleza los sonidos y los silencios.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Invisible: alegorías visuales neobarrocas

Exposición Invisible

Por Fernando Cabrera

Invisible. Nunca mejor palabra para nombrar lo que se intuye. Ese vocablo asegura que algo está, pero que, más allá de la seguridad del roce, inspira sospecha por su condición de inasible e inalcanzable. Nos hace intuir aquello que sin duda existe, impregna, acaricia y también hiere, aunque jamás es percibido por los ojos. Habla de ausencia y presencia. De lo que es y no es, pero no deja indiferente.

Gina Rodríguez estuvo así, invisible, hasta su llamada, aunque sabía que persistía en perseguir unicornios y sueños de colores, contagiando su capacidad de asombro. Me sorprendió su invitación, pero accedí a respaldar su esfuerzo por conquistar la sensibilidad de una sociedad que suele ser indiferente. Así que el 16 de julio acudí al Museo de Arte Contemporáneo para contemplar los nuevos frutos de su febril imaginación y dejarme atrapar por el vendaval en espiral de su abigarrado discurso. Vi sus obras en absoluta soledad. En fin, aquí están las palabras prometidas, en las que abordo su paradoja de visibilizar creativamente lo invisible.

Misterio insondable del Ser

En “Misterio insondable del ser”, primera obra observada, se entremezclan superficies terrosas y planos de materia superpuesta en mosaicos de luces degradadas. Altos y bajos relieves sirven de soportes combinados de una vertiginosa espiral que alegoriza el paso del tiempo a través de la infinitud del universo. En tanto, “Infalible destino”, la obra situada al lado, muestra una agresiva tridimensionalidad metálica que delimita unos ojos impasibles. La obra nos hace evocar la escena de violencia y resignación con la que Buñuel y Dalí iniciaron Un perro andaluz. El cinéfilo jamás olvidará su estupor al ver cómo un ojo amado es atravesado por una navaja. Quien mire este cuadro tampoco olvidará unos dientes metálicos que parecen estar ahí para atraparnos en una crueldad inevitable. En esta obra, la materia atrapada en su finitud nos advierte sobre el destino inexorable de la muerte.

Infalible destino

“Isla metálica” presenta un profundo contraste de materiales, especialmente piedras y arenisca. En el centro, una luz de blanco puro representa una isla rodeada de tierra. Quizá todo lo pintado alegoriza el sinsentido de la existencia o, mejor aún, constituye un grito por la conciencia de existir en un universo absurdo. 

Isla metálica

“Voces de lo invisible”, obra casi homónima de la exposición, plantea un rompecabezas, aquel juego infantil que se usa para adivinar palabras. Se trata de superficies engrapadas, cubiertas de miradas, espirales y presencias fantasmales que aspiran a lo esencial, que muestran cosas por resolver y que, sin importar si se mueven o no las piezas, no llevarán a un conocimiento real, sino a dudas, expectativas, aspectos por solucionar y cosas que la divinidad, con su capacidad de estar en todas partes y en todos los tiempos, acaso pudiera organizar adecuadamente si así lo quisiera.

Voces de lo invisible

“Jaque al Caribe”, con planos romboides espejeados a partir de una mancha naranja intensa muestra los rasgos étnicos tripartitos preponderantes, el mestizaje característico de este archipiélago cantado por Pedro Mir. 

Jaque al Caribe

Este tema se evoca nuevamente en “Dimensiones ancestrales del Caribe”, donde, sobre un terroso fondo metálico, cuatro círculos cinéticos muestran perspectivas distintas, quizá como alegoría de la diversidad y el sincretismo de nuestras islas. 



Junto a estos atisbos de identidad, se exhibe “Prepara la maleta”, compuesta por maletas de diferentes dimensiones, planas y tridimensionales, que simbolizan aspiraciones a una vida mejor, cercanas al primer mundo. Hay maletas que han salido del marco y que invitan a partir hacia alguna parte, aun sin la certeza de que lo que espera es mejor.

Prepara la maleta

Con la intención de situar a los seres en su espacialidad, en la cárcel que son las dimensiones, obras como “Todos a la vez en todas partes”, proponen ventanas planas, pero tridimensionalmente abiertas, incluso con sombras proyectadas en la pared a partir de las luces colocadas en el montaje museográfico. 

Todos a la vez en todas partes

De forma similar, en “El muro, una parte del todo” se muestra un ladrillo dentro de una pared, dentro de un cuadrado enmarcado por otro cuadro y así hasta el infinito. Hay ojos por doquier, espirales que son ojos y viceversa. Por primera vez, aparecen manchas verdosas que recuerdan la naturaleza vegetal en medio de tanta tierra, del polvo de estrellas del que estamos hechos. 

Una parte del todo

En igual tónica, en “Aguas efímeras de lo irremediablemente eterno”, definida por un borde ovalado de cartón sobre un marco negro cuadrado, abundan las perforaciones. Unas circulares como pupilas, son negras y llenas; algunas transparentes y otras volumétricas, hechas con fibras de madera o plásticos, donde se asienta el vacío, el tiempo o el agua primigenia y sapiencial. Son veinticinco ojos seriados expuestos en un metro cuadrado de cotidianidad.

Aguas efímeras de lo irremediable eterno 

En esta exposición, es evidente la intención de acercar la creación visual al lenguaje de la poesía, pues los títulos apelan a la figuración verbal, a versos que, como los de Manuel de Cabral o José Mármol, hacen pensar. En este sentido, “Negro tras la oreja”, que rememora las décimas espinelas escritas por Juan Antonio Alix en 1880, propone trazos verticales que evocan las cañas de azúcar cortadas por los esclavos que hicieron obscenamente ricos a los europeos.

Negro tras la oreja

Hay ventanas incomunicadas por doquier, en una arriesgada composición en la que, en el centro, aparece una gran oreja tridimensional sobre una pupila acuosa, quizá pletórica de sudor y lágrimas. Otra vinculación entre palabra y pintura se encuentra en la obra Yelidá, homónima del poemario de Tomás Hernández Franco, en ventanas en las que se bocetan rostros mulatos son delineadas con diferentes grafías y letras. Se trata de una Yelidá infinita en su mestizaje, cuyo vientre alberga un origen singular. Lejos de los prejuicios asociados al semen europeo y al óvulo africano, y más allá de la supremacía blanca y negra, surge otra aún más determinante: la resultante de la combinación de lo mejor de ambas. Otra pintura con aroma literario es “Macondo” donde una grafía de trazos sueltos y materias abigarradas nos remite al imaginario selvático y amazónico de Márquez.

Yelidá

El cuadro “El eterno retorno de las cosas” presenta una espiral estructurada que alegoriza la esencia mulata. Perfila un laberinto que sugiere una historia cíclica. Hay muchas interrogantes en estos discursos visuales, algunas relacionadas con la esclavitud, la explotación y, tal vez, el neocolonialismo. Lo identitario también emerge en el uso del término criollo “brechador”, que da nombre a una de las obras. Esta tiene un aspecto peculiar que alcanza lo ontológico. A nivel visual, destaca una estrella sobre una tela segmentada y acuchillada, acaso como grafía característica de la agresividad del presente. ¿Qué muestra de forma disimulada en esta composición? Pues la eternidad. La paleta de colores sigue siendo ocre, pero ahora con una marcada persistencia del naranja y otros tonos rojizos que no transmiten paz, sino asedio.

“Espiral sagrada” contiene un espacio vacío que, paradójicamente, está atiborrado de intensa materia oscura, nebulosas y espirales galácticas. Muestra la desintegración, el regreso al origen o la expansión tras el Big Bang, o todas ellas a la vez: la energía explosiva de las estrellas fluye. Con igual desacralización, en La divina indiferencia emerge un plano cósmico oscuro donde una sustancia orgánica fluye como un gusano en oasis poblados de significados, representada con pinceladas agresivas que hacen que el material acartonado se hinche y se hunda, tal vez en representación de la curvatura del espacio-tiempo intuida por Albert Einstein.

Espiral sagrada

En “Infinito coraje”, una serpiente se dobla sobre sí misma y se traga la cola. Hay mucha materia: arcilla, papel de traza, cartón. Se utilizan los mismos colores terrosos y el negro se aplica con total libertad. Este catártico arrastre es, quizá, el del individuo atrapado en un espacio y una vida que nunca pidió. “Fibonasis” da testimonio de la investigación hecha por la artista. Obviamente, ella es consciente de la magia de la composición que nos ha legado la naturaleza, esa clave que se encuentra en las caracolas y que resuena en todas partes. Esta vez, la naturaleza plasmada es sombría, pues alude a la conciencia de la propia existencia, presa del dolor y el temor por un triste futuro.

Fibonasis

“Cámara de la vida” es una pieza extraña. Muestra una suerte de rostro alienígena en el que un tercer ojo actúa como portal a dimensiones desconocidas. Complementa la composición una vieja cámara de alimentación cilíndrica, de las que alimentaban nuestra fantasía infantil, colocada fuera de contexto. El conjunto evoca una erupción de sangre, estrellas, nebulosas, gases y ojos que miran al infinito. Una gran espiral muestra la presencia y la ausencia humanas. Hay vida latente y muerte silenciosa. En definitiva, lo infalible reina en ella, siempre en un tono angustioso y terrible.

La cámara de la vida

Aunque la mayoría son abstractas, también hay obras con figuraciones realistas, expresionistas. Es el caso de “Un corazón tendido al sol”, cuyo centro lo ocupa un relieve de cajas contiguas, una de las cuales contiene un corazón escultórico.

Un corazón tendido al sol

En “El patio del tiempo” destacan gavetas seriadas llenas de todo lo inimaginable. Una huella sobre el lodo refleja la humanidad. La obra“Timbí de emociones”, perfilada por tiras incrustadas sobre una tela, presenta una naturaleza similar.

El patio del tiempo

Hay obras que son instalaciones en sí mismas, como “La permanencia de las pequeñas cosas”, formadas por acumulaciones de cuadros rectangulares y planos de colores superpuestos que van desde los marrones hasta el bermellón y el dorado. Pululan figuras geométricas horadadas en la tela, a veces en superficies acartonadas, ventanas que invitan al espectador a tocar y abrir. En ellas se pueden encontrar espirales y estrellas simbólicas que remiten a posibles génesis y cosmologías, no solo judeocristianas, sino también de otras religiones y herejías orientalistas.

La permanencia de las pequeñas cosas

A menudo, los marcos no enmarcan nada. Esto es evidente en la obra titulada “El metro cuadrado de la intuición”, en la que el recuadro, mucho más amplio, sirve para sujetar no solo la propuesta pictórica sobre cartón, sino también los libros perforados que hay delante y detrás del entramado. En esta ocasión, el marco también delimita un vacío que puede ser un útero que, paradójicamente, como los hoyos negros galácticos, contiene el germen de la restauración del universo.

El metro cuadrado de necesidad

Cada cuadro está lleno de detalles que incitan a formular preguntas cuya respuesta es difícil o imposible. Si algo abruma en la exposición es esa persistencia cromática terrosa que tortuosamente aspira a lo monocromático.

En definitiva, la exposición Invisible contiene un universo abigarrado, saturado y neobarroco. Ha supuesto muchos riesgos, tanto conceptuales como de realización. Sus propuestas, logradas y maduras, son testimonio de la notable evolución de la destacada artista santiaguera.



Nota
Esta exposición estará abierta al público hasta el final del 2024, en el Palacio Consistorial, Dirección de Cultura de Santiago de los Caballeros.

domingo, 10 de noviembre de 2024

De Babel a Santiago: el arte de antologar poesía en una multitud de lenguas

Ana Svethania Gómez
Diseñadora de la Antología "Livin Voices / Voces Vivas/ Voix Vives"

Por Ana Svethania Gómes


El trabajo editorial consiste en aterrizar las ideas, no siempre claras, de un autor. Además, debe mediar entre las rigideces de los correctores de estilo que aspiran a textos perfectos, pero según sus propias expectativas, que no tienen por qué coincidir con las de la lengua, que siempre es más natural y maleable. Al mismo tiempo, hay que cumplir plazos imposibles, impuestos por las editoriales o, en muchos casos, por las caprichosas exigencias de autores que siempre entregan tarde trabajos que luego remiten muchas veces como definitivos.

Ana Svethania Gómez diserta en la Feria Internacional del libro Santo Domingo 2024

Lo más difícil es, pues, saber qué es lo que se quiere antes de empezar. Como podrán imaginar, en un proyecto sin precedentes como lo fue la primera versión del Festival del Día Internacional de la Poesía, lo menos que se sabía era adónde iba a parar aquello. Por suerte, la idea de compilar y registrar en un libro la experiencia de más de cuatrocientos poetas de todas partes del mundo y de distintas lenguas fue un subproducto. Resultó de la extraordinaria acogida que tuvo el evento y de la ilusión con la que quedaron tanto los organizadores como los participantes.

Lo primero fue contactar con los poetas que participaron en la jornada de 24 horas de lecturas corridas. No tuvimos la previsión de solicitar los poemas por escrito, las fotografías ni los datos biográficos. Y luego, al solicitarlos, cometimos el error de recibirlos a través de Wetransfer, una excelente plataforma, pero con periodo de recuperación de solo una semana. Como el proceso editorial llevó tres meses, cuando fuimos a procurar esos archivos ya no estaban. Así que tuvimos que contactar con los autores para que los reenviaran.

Dado el inusual volumen de poetas que teníamos que compilar, creamos carpetas por países y, luego, por poetas para almacenar los archivos recibidos. Trabajamos con una hoja de Excel en la que organizamos a los poetas por el primer nombre, que fue el criterio que utilizamos para el índice. El problema es que, como los poetas nos los enviaron en fechas diferentes y, además del correo del festival, también nos los enviaron personalmente a nuestros correos, fue un reto mantener actualizada esta lista para que no se quedara nadie fuera. Lo cual milagrosamente logramos, salvo por un par de poetas, porque siempre hay una excepción a la regla.

Fueron arduos meses de contactos para que enviaran poemas cortos, pero suficientes, para llenar un máximo de dos páginas. Con los poetas cuyas lenguas eran los idiomas oficiales, es decir, el español, el inglés y el francés, fue relativamente fácil, aunque debimos insistir en el número de palabras, que en muchas ocasiones excedían el espacio disponible. Aceptamos poemas en cualquiera de las lenguas nativas, pero insistíamos en estos casos en que los acompañaran con una traducción a los idiomas oficiales ya mencionados.

José Mármol, introduce el coloquio "De Babel a Santiago"


Nos encontramos con una dificultad inesperada a la hora de conseguir fotos de calidad razonable de los poetas. Imágenes de muy baja resolución, mal encuadradas, formatos ilegibles o de desconocidos, hicieron que tuviésemos que interactuar más de lo razonable, teniendo en cuenta que muchos de los participantes residían en países con un nivel tecnológico incipiente, en los que incluso podían escasear los teléfonos móviles con cámaras adecuadas. Todo ello, al margen de que, en algunos casos, las situaciones económicas y políticas impedían incluso gestionar una fotografía adecuada.

Este simple aspecto hizo que tuviésemos que dedicar muchas horas a retocar en Photoshop muchas de las imágenes recibidas para que tuviesen un nivel visual aceptable.  No, no hicimos que nadie pareciera más guapo. Quienes aspiraban a una imagen seductora o artística recurrieron a fotógrafos profesionales, como mis tres compañeros de coloquios aquí presentes.

Unificar y estandarizar los datos de los autores fue todo un reto. Les pedimos un currículo breve, de un máximo de 65 palabras, para colocar debajo de las fotos. Fuimos unos ilusos. Pocos enviaron hojas de vida cortas. Por el contrario, lo habitual fue recibir varias páginas con un currículo detallado que incluía estudios, instituciones relacionadas, obras publicadas, títulos de ponencias y ensayos humanísticos y científicos, participaciones en eventos, premios y menciones recibidas. En fin, que Rei Berroa tuvo que dedicarse a resumir aquellos currículos, con el temor de que algún autor se enfadara por no haber incluido algún dato que considerara imprescindible.

Elegir el formato adecuado que cumpliera con los requisitos de bueno, barato y bonito fue un ejercicio agotador. No lo logramos con los ejemplares impresos. Previendo esto, desde el principio, establecimos que las versiones principales serían digitales, por lo cual generamos las artes finales en PDF y en otros formatos que compartimos de manera gratuita. Para los volúmenes impresos, empezamos con un formato de 6 x 4 que nos garantizaba un costo unitario de alrededor de 400 pesos. Sin embargo, por exigencia del material (fotos, currículos y poemas), tuvimos que evaluar otras posibilidades que fueron aumentando paulatinamente el costo de producción del libro de forma exponencial. Al encontrar el tamaño ideal desde el punto de vista estético y también práctico, llegamos a las dimensiones de 10x10 pulgadas, que nos costaron 1600 pesos por ejemplar, pues nos decidimos por una edición de lujo, a todo color, con hojas satinadas. Un libro precioso. Los primeros 20 ejemplares se imprimieron por ese precio. Sin embargo, cuando conseguimos que nos financiaran 50 ejemplares más, la impresora nos dijo que hubo un error en la cotización anterior y que, al ser impresión digital en ese tamaño peculiar, cada libro costaría tres veces más. En fin, esa es la explicación por la cual no se imprimieron más ejemplares.



Esta es la parte que justifica la referencia a Babel en el título de mi participación. Al incorporar textos en lenguas como el mandarín, el hindi y el árabe, entre otras muchas que recibimos desde Oriente y África, me encontré con la dificultad de que las plataformas de diseño de productos de Adobe, especialmente InDesign e Illustrator, en la versión que tengo, no ofrecían soporte para muchos de los caracteres. Por eso, tuvimos que utilizar otros manejadores de textos e imágenes; en este caso, nos ayudó mucho Microsoft Office, que sí disponía de las fuentes de letras adecuadas.  Los poemas los generamos en estas lenguas en formato PDF y luego los incorporamos como imágenes en InDesign, donde estábamos realizando la diagramación y los artes de impresión.


Elegir un motivo gráfico integrador para la portada fue otro reto. Una vez elegido el título, Living Voices / Voces Vivas / Voix Vives, me correspondió diseñar un concepto visual para la portada y la contraportada que abarcara la globalidad, el planeta, y que también hiciera un guiño a la República Dominicana, ya que la idea de este hito entre los festivales poéticos del mundo se generó aquí. Por eso integré la estatua de Fray Antón de Montesino, quien aparece clamando justicia, con un mapamundi siluetado en diferentes gamas de azules.

El esfuerzo de elaborar una antología poética de una veintena de poetas, bien cuidada y con buena factura, es ya un reto ciclópeo. Cuando se trata de una antología de varios centenares de poetas, en textos escritos en una veintena de lenguas, ilustrada, fue sencillamente un atrevimiento. Afortunadamente, como ustedes pueden apreciar, no morimos en el intento.