sábado, 7 de marzo de 2026

21 de marzo de 2026: V Festival del Día Mundial de la Poesía

 


¡La poesía abraza al mundo en una jornada histórica! 🌍✨

Bajo una convocatoria global que une a voces de todos los continentes y lenguas, este 21 de marzo celebramos la quinta edición del Festival del Día Mundial de la Poesía. Lo que comenzó como un sueño es hoy uno de los principales referentes literarios a nivel internacional.

Prepárate para un maratón poético fabuloso: 24 horas ininterrumpidas de lectura y emoción. Romperemos las barreras geográficas conectándonos en vivo a través de nuestras plataformas oficiales en Zoom, Facebook, YouTube e Instagram.

Invitamos a poetas, lectores y amantes de la palabra a ser parte de este despliegue de diversidad cultural y talento. ¡Sintoniza la frecuencia de los versos y vive la poesía como nunca antes!
Pronto estaremos publicando el programa general y los coordinadores de este magno evento.

Música: "El cadete e´ un tiguere", Sistema Temperado, Rafelito Mirabal

#poetry #poesia #festival #DiaMundialDeLaPoesia Teatro de la Luna ArteVivo


jueves, 5 de marzo de 2026

El Lado Oscuro de la Seguridad Social en República Dominicana


 Por Fernando Cabrera

La Ley 87-01, promulgada en 2001, estableció el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) bajo la promesa de brindar protección integral en salud, pensiones y riesgos laborales. Sin embargo, más de dos décadas después, la realidad que enfrentan millones de dominicanos revela el fracaso de este pacto social. Hemos desembocado en un esquema mercantilista donde los intermediarios privados priorizan su rentabilidad financiera sobre el bienestar, generando pensiones insuficientes, barreras en el acceso a la salud y una justificada desconfianza institucional.

El Espejismo de las Pensiones: Rentabilidad para las AFP, Retornos Insuficientes

El régimen de capitalización individual transfiere todo el riesgo financiero y demográfico al trabajador. Según datos oficiales, en 2025 las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) reportaron una rentabilidad nominal promedio de 9.90%. Las ganancias por rentabilidad superaron los RD$112,849.9 millones para los afiliados, representando el 68.3% del crecimiento total. El patrimonio acumulado alcanzó la astronómica cifra de RD$1.27 billones al cierre del año.

No obstante, esta abundancia macroeconómica contrasta cruelmente con la precariedad de los beneficiarios. Las pensiones otorgadas son una afrenta si se comparan con la canasta básica familiar, que a inicios de 2026 ya ronda los RD$48,734. Las cifras hablan por sí solas:

  • Pensiones por discapacidad total: Promedio de apenas RD$16,365 mensuales.
  • Pensiones por discapacidad parcial: Unos irrisorios RD$4,897 mensuales.
  • Pensiones por sobrevivencia: Promedio de RD$13,852 mensuales.

Las primeras pensiones plenas por vejez se esperan hacia 2030 con un pronóstico sumamente sombrío. El propio superintendente de Pensiones ha reconocido que, sin ajustes legislativos, no se garantiza una pensión mínima digna. Mientras el afiliado queda expuesto a la inflación, la volatilidad y a una baja densidad de cotización, las AFP aseguraron para sí mismas más de RD$11,500 millones en comisiones solo en 2025.

Salud: De Derecho Fundamental a Mercancía Restringida

Las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) operan con un enfoque de maximización de utilidades, elevando el gasto de bolsillo familiar y restringiendo el acceso mediante trampas burocráticas:

  1. Retención forzada: La ley exige 12 cotizaciones consecutivas para cambiar de ARS, un mecanismo diseñado para retener al cliente, no para protegerlo.
  2. Condicionamientos corporativos: Las empresas imponen aseguradoras específicas, aniquilando la libertad de elección del trabajador.
  3. La trampa de la preexistencia: Cambiar de aseguradora implica perder coberturas previas, forzando la contratación de planes complementarios prohibitivos.

Esta crisis se vio agravada por el colapso ético en el sector público. El monumental escándalo de SENASA en 2025 demostró que el mal es sistémico. Las denuncias destaparon un déficit operacional estimado en hasta RD$14,700 millones, desvío de pacientes y sobornos que superaron los RD$1,165 millones. Esto forzó la intervención de la SISALRIL y la destitución de su director, dejando la confianza en la supervisión estatal en ruinas.

La Crueldad del Sistema: El Abandono del Jubilado

Los entes reguladores (SISALRIL, CNSS) enfrentan duras críticas por su opacidad y lentitud ante los abusos. Pero la faceta más inhumana del SDSS ocurre en el ocaso laboral: al jubilarse, el trabajador es despojado de su seguro médico contributivo casi de inmediato.

Justo cuando los ingresos caen y las vulnerabilidades de salud se multiplican, el sistema le da la espalda, obligando a los envejecientes a buscar cupos en regímenes subsidiados deficitarios o a asumir gastos privados devastadores.

"El trabajador dominicano cotiza puntualmente mes tras mes, pero a cambio solo recibe promesas vacías de una vejez segura."

 

Una Reforma Inaplazable para 2026

El clamor por un cambio es unánime. En la actual legislatura de 2026, el Congreso Nacional prioriza la modificación de la Ley 87-01, un debate estancado desde 2020 y agravado por la notable ausencia del Ejecutivo. Sindicatos, académicos, sociedad civil y legisladores coinciden en demandas innegociables:

  • Reducir las comisiones de las AFP.
  • Desmantelar el modelo lucrativo de las ARS.
  • Garantizar pensiones mínimas reales.
  • Devolverle al Estado su rectoría para asegurar universalidad y solidaridad.

Sin una reforma profunda que coloque los derechos humanos sobre las tasas de retorno corporativas, el SDSS continuará siendo una trampa estructural. Este 2026, el Congreso tiene la oportunidad histórica de legislar para proteger al ciudadano, no para perpetuar un feudo financiero.


Fuentes consultadas (marzo 2026):

  • SIPEN / ADAFP: Boletines estadísticos 2025 e informes de rentabilidad.
  • Banco Central (BCRD): Datos de canasta básica familiar.
  • Reportajes: Participación Ciudadana, Listín Diario, Diario Libre y Ministerio Público (Auditorías SENASA 2025-2026).
  • Debate legislativo: Acento, El Nuevo Diario y comisiones bicamerales.

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Tensión en la Academia de Ciencias: Entre la Libertad de Investigación y el Patrimonio Cultural



Por Fernando Cabrera

La comunidad académica e intelectual de la República Dominicana atraviesa una crisis institucional tras la investidura de José María Paz Gago como Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. El foco del conflicto reside en el discurso de ingreso del semiólogo y catedrático español, quien presentó una tesis que cuestiona la autoría lírica —mas no la musical— de la emblemática canción "Por amor", pieza fundamental del cancionero nacional tradicionalmente atribuida al maestro Rafael Solano.

Manuel Matos Moquete, Premio Nacional de Literatura 2019 y coordinador de la Comisión de Lingüística de la Academia, ha liderado la exigencia de revocar dicha investidura. Matos Moquete, cuya trayectoria en los estudios del discurso es un referente en el país, califica el informe de Paz Gago como carente del rigor científico mínimo exigible en una corporación de tal envergadura. Para el académico dominicano, el uso de peritajes grafológicos y análisis estilísticos para desplazar la autoría hacia Manuel de Jesús Troncoso no solo carece de un fundamento documental exhaustivo, sino que se percibe como una afectación a la identidad cultural del país.

La solicitud de revocación planteada por Matos Moquete se fundamenta en la defensa de la ética intelectual. El académico sostiene que promover investigaciones que siembren dudas sobre el patrimonio cultural desde una plataforma institucional constituye una falta de responsabilidad científica. Bajo la premisa aristotélica de que la dignidad consiste en merecer los honores, el sector crítico argumenta que el ingreso a una academia no debe utilizarse para desafiar consensos históricos sin una base probatoria irrefutable. Sin embargo, se ha señalado que las objeciones de Matos Moquete también deben someterse al mismo rigor documental que exige a Paz Gago.

Ante la escalada del conflicto, la Academia de Ciencias emitió un comunicado de desagravio hacia Rafael Solano, ratificando su autoría exclusiva sobre letra y música, y aclarando que no avala las conclusiones personales del investigador español. No obstante, el debate ha trascendido el caso particular de la canción para situarse en una dimensión universal: el límite entre la libertad de investigación y el respeto a la verdad histórica y los símbolos nacionales.

Este escenario plantea una interrogante fundamental: ¿Es función de una academia restringir las áreas de investigación de sus miembros? Pienso que la misión esencial de cualquier organismo científico es la búsqueda de la verdad a través del rigor metodológico. Para que este fin se cumpla, debe imperar la libertad de cátedra, la cual permite a los investigadores explorar preguntas poco convencionales. Como señaló Galileo Galilei, en cuestiones de ciencia, la autoridad de mil no vale lo que el razonamiento de un solo individuo, siempre que esté debidamente fundamentado.

Si una academia decide prohibir líneas de investigación por el simple hecho de contradecir el statu quo, corre el riesgo de comprometer su esencia de autoridad objetiva. Las academias deben centrarse en el método y no solo en el tema, estableciendo marcos éticos y de calidad sin ejercer una censura intelectual preventiva. Sin embargo, esta libertad conlleva la carga de la prueba; la ciencia no es un cheque en blanco para la especulación, sino un compromiso riguroso con la evidencia y el contraste de fuentes.

Existe el riesgo de que las instituciones utilicen su autoridad de forma dogmática para marginar teorías emergentes. Como advertía Thomas Kuhn, el progreso a menudo requiere la revisión de paradigmas establecidos, pues la ciencia es un proceso de autocorrección constante. No obstante, cuando la disidencia se percibe como un ataque a símbolos de identidad nacional, la reacción institucional suele ser defensiva, priorizando la protección del patrimonio sobre la apertura al debate.

El filósofo Karl Popper defendía que una teoría solo es científica si puede ser sometida a la falsación. En este contexto, lo propio de un entorno académico de alto nivel no debería ser el silencio impuesto ni la revocación sumaria, sino el debate abierto. La revocación de la investidura de un intelectual con perfil internacional podría proyectar una imagen de intolerancia hacia el exterior, afectando el prestigio de la ciencia dominicana sin ofrecer necesariamente un beneficio tangible a la verdad histórica comprobada.

En definitiva, el camino idóneo para resolver esta crisis no es la censura, sino la dialéctica. Lo esperado de una corporación científica es que la tesis de Paz Gago sea refutada en su propio terreno: el de la evidencia. Corresponde a los académicos oponentes presentar sus propios peritajes y estudios que desechen, con mayor peso científico, las conclusiones disidentes, garantizando así una resolución basada en el conocimiento y no en la administración, en este caso, de la Academia Dominicana de la Ciencia.

Como se atribuye a Voltaire, la defensa del derecho a expresar una idea es independiente del acuerdo con la misma. La protección del patrimonio cultural, como la obra de Rafael Solano, se logra mejor a través de la solidez de la verdad que a través del castigo administrativo. Solo mediante una dinámica de diálogo académico se puede salvaguardar el prestigio institucional de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, garantizando que siga siendo un motor de progreso y un espacio para el libre pensamiento fundamentado.

viernes, 6 de febrero de 2026

INVITACIÓN A LOS POETAS DEL MUNDO AL FESTIVAL DEL DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA


Queridos poetas, coordinadores de festivales y entusiastas de la poesía:

El Festival del Día Mundial de la Poesía (DMP), nacido en 2022 gracias al esfuerzo colectivo de nuestros colaboradores, celebrará su primer lustro de vida el próximo 21 de marzo de 2026.

Con esta invitación, renovamos nuestro compromiso total con la palabra escrita en todas las lenguas del planeta.

📜 Bases de participación

Para optimizar la organización, las participaciones se canalizarán exclusivamente a través de talleres, festivales o grupos literarios establecidos:

Requisito: Las instituciones interesadas deben enviar un correo a: diamundialdelapoesiafest@gmail.com.

Contenido: Adjuntar un listado de 6 o 12 poetas.

Dinámica: Cada poeta dispondrá de un máximo de 5 minutos de lectura en una de las sesiones programadas durante las 24 horas de transmisión continua por internet.


📈 Nuestra trayectoria

Cada año, más de 400 poetas de 50 naciones han alzado su voz en múltiples lenguas, compartiendo más de 1,000 poemas. Puedes ver el testimonio de esta fiesta sin precedentes en nuestras redes:

YouTube: https://www.youtube.com/@wpdfestival

Facebook: https://www.facebook.com/wpdfestival/

📚 Memorias y antologías

Contamos con publicaciones de alta calidad a todo color que documentan esta experiencia:

2022: Living Voices / Voces vivas / Voix vives (Selección de 171 poetas).

2023: Humans Again / Humanos nuevamente / Humains à nouveau (Selección de 138 poetas).

2024: Actualmente en proceso de edición.

¡Los esperamos para seguir haciendo historia!

Atentamente,

El equipo del Festival del DMP




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miércoles, 28 de enero de 2026

José María Paz Gago (Chema). De España al primer Santiago de América

 



Recital

Versos sin fronteras

Lunes 2 de febrero ● 7:30  p.m.

Ateneo Amantes de la Luz


Conferencia magistral

Literatura y cine (A propósito de Pedro Páramo)

Martes 3 de febrero ● 10:00  a.m.

Biblioteca Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra


Nuestro invitado en estas actividades de calentamiento del Festival Internacional Arte Vivo y del Festival del Día Mundial de la Poesía es José María Paz Gago (La Coruña, 1960), escritor, gestor cultural y profesor universitario de Literatura Comparada en la Universidad de La Coruña (UDC), especializado en el estudio de las relaciones entre la literatura y el espectáculo, y las artes y las tecnologías, especialmente con el cine y la moda.


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sábado, 24 de enero de 2026

Entre el canon, la ética y la estética: reflexiones sobre el Premio Nacional de Literatura 2026

Miembros del jurado del Premio Nacional de Literatura 2026
Compuesto por José Alcántara Almánzar (Fundación Corripio), Radhamés Silverio (UASD), Carmen Pérez Valerio (PUCMM), Pastor de Moya (Ministerio de Cultura), Editrudis Beltrán Crisóstomo; el arquitecto Miguel Fiallo Calderón (UNPHU); Arturo del Villar (INTEC), León David (ADL) y otros


Por Fernando Cabrera

Cada mes de enero, el ambiente cultural dominicano gravita hacia un anuncio que trasciende lo estrictamente literario para transformarse en un fenómeno de calado sociopolítico: el fallo del Premio Nacional de Literatura. Para el jurado —órgano colegiado compuesto por rectores universitarios, la Academia Dominicana de la Lengua, el Ministerio de Cultura y la Fundación Corripio—, la deliberación constituye un desafío intelectual de primer orden. Su misión no se limita a la selección de una obra, sino que aspira a transmutar ponderaciones intrínsecamente subjetivas en una validación institucional objetiva que consagre, de manera definitiva, una trayectoria vital.

Más allá del prestigio simbólico, el galardón posee una dimensión pragmática ineludible. En una realidad a menudo adversa para el intelectual criollo, la importante dotación económica funciona como un necesario respaldo de estabilidad. Las debilidades estructurales del mercado editorial y las limitadas vías de profesionalización creativa convierten este premio en un hito donde el Estado y el sector privado reconocen, valorando materialmente, décadas de rigor intelectual.

No obstante, la legitimidad formal del certamen no lo exime de un debate crítico persistente. Aunque la estructura del jurado garantiza el consenso académico, la percepción de justicia se cuestiona cíclicamente debido a la opacidad o escasa difusión de criterios taxativos en la concesión. Esta ambigüedad normativa alimenta la pugna entre dos visiones: la de quienes consideran que los veredictos deben privilegiar la estabilidad del canon y la longevidad bibliográfica, y la de quienes demandan que prevalezcan criterios puramente estéticos. Como señalara Harold Bloom en El canon occidental: «Si vamos a leer los libros que han de sobrevivirnos, debemos ser capaces de decidir cuáles son los mejores», sugiriendo que la excelencia técnica debería ser el único filtro frente a las demandas de representatividad o notoriedad.

A esta discrepancia se suma la aporía fundamental de la crítica: ¿es posible disociar la obra de su autor? Quienes defienden la autonomía del arte sostienen, en la línea de Oscar Wilde en el prefacio de El retrato de Dorian Gray, que «no existen libros morales o inmorales; los libros están bien o mal escritos». Bajo esta premisa, juzgar un texto a través del tamiz moral de su autor es un error de categoría. Por el contrario, la perspectiva ética argumenta que el arte es una extensión de la cosmovisión del sujeto y que su canonización institucional implica una validación colateral de su trayectoria ciudadana.

Lo cierto es que la historia demuestra que la virtud personal y la maestría artística no siempre convergen. La genialidad técnica de Caravaggio, la complejidad de Wagner, la potencia de Picasso y la honda sensibilidad de Neruda coexisten con biografías conflictivas, marcadas incluso por la criminalidad o la misoginia. Por el contrario, la integridad moral no garantiza la destreza técnica; la nobleza de propósito no sustituye al talento. El gran arte suele emerger de las tensiones y contradicciones que la rectitud ética, por definición, tiende a evitar.

Pedro Vergés

Estos dilemas han adquirido una vigencia singular con la reciente concesión del Premio Nacional de Literatura 2026 a Pedro Vergés. Aunque la decisión ha generado debates en plataformas digitales —principalmente en torno a la brevedad de su bibliografía o su trayectoria institucional—, la recepción en la prensa y la crítica especializada ha sido favorable. El jurado, apelando quizá al paradigma de Juan Rulfo, ha ofrecido una respuesta contundente. Cabe recordar aquí las palabras de Augusto Monterroso sobre la excelencia: «La perfección no se mide por la cantidad de páginas, sino por la imposibilidad de quitar una sola palabra». Al igual que con el maestro mexicano, el jurado parece haber considerado que la obra de Vergés demuestra que la trascendencia se mide por el impacto cultural y la capacidad de subvertir el lenguaje, antes que por la abundancia de publicaciones. En este sentido, la crítica sitúa su producción, especialmente la novela Solo cenizas hallarás, en un pedestal de excelencia técnica.

Al margen de las ponderaciones cualitativas, el perfil de Vergés introduce una variable compleja: su dimensión institucional. A diferencia de la retirada casi metafísica de Rulfo, el autor dominicano ha mantenido una prolongada presencia pública como diplomático y exministro de Cultura. Esta exposición genera resistencias y, en ocasiones, condiciona la recepción de su legado artístico. Sin embargo, el Premio Nacional no es el escenario adecuado para resolver la dicotomía de un creador que, además, ha sido un burócrata con luces y sombras. Tal vez el jurado, consciente de las distracciones externas y en consonancia con Roland Barthes en La muerte del autor, partió del criterio de que, para que la escritura alcance su plenitud, el autor debe dar un paso atrás y permitir que la obra hable por sí misma, centrándose únicamente en su dimensión literaria para emitir el fallo.

En todo caso, es loable que este órgano asuma año tras año la responsabilidad de equilibrar la objetividad institucional con la inevitable subjetividad del juicio, con el objetivo de que perduren en la memoria colectiva aquellos aspectos que merecen la pena. No es una tarea sencilla y, desde luego, su posición no debe de ser cómoda. 

Esta vez, pese a la existencia de un nutrido grupo de aspirantes (algunos con una producción más extensa y de notable calidad), el jurado ha optado por privilegiar una trayectoria concisa. Según el veredicto, esta decisión se basa en méritos literarios fehacientes y en una aportación que ya es imprescindible para el canon dominicano. A los demás solo les resta esperar.

Bibliografía

Barthes, Roland. La muerte del autor. Siglo XXI Editores, 1987.

Bloom, Harold. El canon occidental. Anagrama, 1995.

Monterroso, Augusto. La palabra mágica. Era, 1983.

Wilde, Oscar. El retrato de Dorian Gray. Alianza Editorial, 2010.


jueves, 22 de enero de 2026

La tensión entre el poder y la ética: del ámbito filosófico a la Operación «Absolute Resolve»


 Por Fernando Cabrera

La cuestión de si la política debe tener una dimensión moral es uno de los dilemas más persistentes del pensamiento humano. Lejos de ser esferas excluyentes, ambas coexisten en una tensión dialéctica irreductible: mientras la política organiza la vida en común a través del poder, la moral actúa como instancia de legitimación ante el ideal de justicia. Como señalaba Aristóteles en su Política, el Estado no existe simplemente para asegurar la vida, sino para garantizar una «vida buena»; por tanto, la política es, por esencia, una extensión de la ética aplicada al bienestar colectivo.

Históricamente, esta visión ha sido desafiada por el realismo político de cuño maquiavélico. En El Príncipe, Maquiavelo sentenció que el gobernante debe «aprender a poder no ser bueno» si las necesidades del Estado así lo requieren. Si bien el pragmatismo es inherente al cargo, reducir la política a una técnica despojada de valores provoca una fractura ontológica. Al sacrificar principios en nombre de una supuesta eficiencia, se deshumaniza el cuerpo social y se reduce al ciudadano a lo que Immanuel Kant denunció como la instrumentalización del ser humano: un simple medio para un fin y no un fin en sí mismo.

Frente a esta deriva, la tradición normativa sostiene que los derechos humanos no son accesorios del poder, sino límites infranqueables a su arbitrariedad. Sin un fundamento ético sólido, la política se desnaturaliza; deja de ser el arte de la convivencia para convertirse en una tecnología de opresión. En este contexto, la corrupción y la tiranía no son meros errores administrativos, sino fuerzas que disuelven el contrato social y anulan el verdadero capital de las naciones: la confianza.

La síntesis más adecuada para nuestra época acaso es la «ética de la responsabilidad» (Verantwortungsethik), propuesta por Max Weber. Según esta, el político moderno debe responder por las consecuencias previsibles de sus actos, operando en un equilibrio donde la política sea moral en sus fines —justicia y libertad— y responsable en sus medios. En las sociedades pluralistas actuales, la legitimidad no solo emana del voto, sino también del respeto irrestricto a la dignidad humana. Una política sin moral es solo fuerza bruta; una moral sin política es impotencia estéril.

Este debate teórico encontró una manifestación tangible el pasado 3 de enero de 2026. La captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos en la operación militar «Absolute Resolve» personifica la resolución por la fuerza de esta tensión histórica. Desde una perspectiva idealista, su reclusión en una prisión federal de Nueva York, donde se le acusa de narcoterrorismo y conspiración, se interpreta como la victoria de la justicia sobre la impunidad. Esta detención demuestra que el poder no es un mandato absoluto, sino una responsabilidad sujeta al contrato social. En última instancia, este traslado trasciende lo meramente procesal, ya que reafirma que los derechos fundamentales constituyen un límite infranqueable para cualquier gobernante.

No obstante, el carácter unilateral de la intervención reaviva el dilema weberiano sobre los medios. El despliegue militar de una potencia con histórica vocación expansiva despierta suspicacias, ya que se percibe tras la retórica de liberación los vestigios de la Doctrina Monroe y un interés pragmático por los recursos naturales, en este caso, energéticos. Así, mientras los realistas celebran la eliminación de un obstáculo para la estabilidad regional, los globalistas cuestionan la legitimidad y la arbitrariedad del método y advierten de que el uso discrecional de la fuerza podría erosionar los cimientos del derecho internacional y la soberanía nacional.

En este nuevo contexto, la legitimidad de la transición venezolana depende de que el proceso judicial de Manhattan se lleve a cabo con estricto rigor técnico y de que el vacío de poder en Caracas se cubra con una institucionalidad pluralista. Dicha reconstrucción debe trascender tanto el ejercicio de la fuerza como la preeminencia de intereses externos sobre la autonomía nacional. La comparecencia de Maduro ante los tribunales traslada la discusión sobre la moralidad política del ámbito teórico al de los hechos procesales. En adelante, el sistema de justicia tiene el imperativo de ratificar su integridad, garantizando que el fin de la restauración democrática sea coherente desde el punto de vista técnico y ético con los principios que motivaron la intervención.

En conclusión, la operación «Absolute Resolve» se perfila como el escenario en el que se evaluará la solidez del orden liberal contemporáneo. Su éxito histórico no se medirá por la eficacia táctica de la fuerza, sino por la capacidad de convertir un acto de poder en un precedente de legalidad universal. Solo si el ejercicio de la autoridad se subordina efectivamente a la ética de la responsabilidad, la política podrá dejar de ser un mecanismo de dominio y consolidarse como el instrumento de salvaguarda de la dignidad humana que la comunidad internacional exige.

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