Por Fernando Cabrera
La Ley 87-01, promulgada en 2001, estableció
el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) bajo la promesa de brindar
protección integral en salud, pensiones y riesgos laborales. Sin embargo, más
de dos décadas después, la realidad que enfrentan millones de dominicanos
revela el fracaso de este pacto social. Hemos desembocado en un esquema
mercantilista donde los intermediarios privados priorizan su rentabilidad
financiera sobre el bienestar, generando pensiones insuficientes, barreras en
el acceso a la salud y una justificada desconfianza institucional.
El
Espejismo de las Pensiones: Rentabilidad para las AFP, Retornos Insuficientes
El régimen de capitalización individual
transfiere todo el riesgo financiero y demográfico al trabajador. Según datos
oficiales, en 2025 las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) reportaron
una rentabilidad nominal promedio de 9.90%. Las ganancias por
rentabilidad superaron los RD$112,849.9 millones para los afiliados,
representando el 68.3% del crecimiento total. El patrimonio acumulado alcanzó
la astronómica cifra de RD$1.27 billones al cierre del año.
No obstante, esta abundancia macroeconómica
contrasta cruelmente con la precariedad de los beneficiarios. Las pensiones
otorgadas son una afrenta si se comparan con la canasta básica familiar, que a
inicios de 2026 ya ronda los RD$48,734. Las cifras hablan por sí solas:
- Pensiones por discapacidad total:
Promedio de apenas RD$16,365 mensuales.
- Pensiones por discapacidad parcial: Unos irrisorios RD$4,897 mensuales.
- Pensiones por sobrevivencia:
Promedio de RD$13,852 mensuales.
Las primeras pensiones plenas por vejez se
esperan hacia 2030 con un pronóstico sumamente sombrío. El propio
superintendente de Pensiones ha reconocido que, sin ajustes legislativos, no se
garantiza una pensión mínima digna. Mientras el afiliado queda expuesto a la
inflación, la volatilidad y a una baja densidad de cotización, las AFP
aseguraron para sí mismas más de RD$11,500 millones en comisiones solo
en 2025.
Salud: De
Derecho Fundamental a Mercancía Restringida
Las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS)
operan con un enfoque de maximización de utilidades, elevando el gasto de
bolsillo familiar y restringiendo el acceso mediante trampas burocráticas:
- Retención forzada: La
ley exige 12 cotizaciones consecutivas para cambiar de ARS, un mecanismo
diseñado para retener al cliente, no para protegerlo.
- Condicionamientos corporativos: Las
empresas imponen aseguradoras específicas, aniquilando la libertad de
elección del trabajador.
- La trampa de la preexistencia:
Cambiar de aseguradora implica perder coberturas previas, forzando la
contratación de planes complementarios prohibitivos.
Esta crisis se vio agravada por el colapso
ético en el sector público. El monumental escándalo de SENASA en 2025
demostró que el mal es sistémico. Las denuncias destaparon un déficit
operacional estimado en hasta RD$14,700 millones, desvío de pacientes y
sobornos que superaron los RD$1,165 millones. Esto forzó la intervención de la
SISALRIL y la destitución de su director, dejando la confianza en la
supervisión estatal en ruinas.
La Crueldad
del Sistema: El Abandono del Jubilado
Los entes reguladores (SISALRIL, CNSS)
enfrentan duras críticas por su opacidad y lentitud ante los abusos. Pero la
faceta más inhumana del SDSS ocurre en el ocaso laboral: al jubilarse, el
trabajador es despojado de su seguro médico contributivo casi de inmediato.
Justo cuando los ingresos caen y las
vulnerabilidades de salud se multiplican, el sistema le da la espalda,
obligando a los envejecientes a buscar cupos en regímenes subsidiados
deficitarios o a asumir gastos privados devastadores.
"El trabajador dominicano cotiza
puntualmente mes tras mes, pero a cambio solo recibe promesas vacías de una
vejez segura."
Una Reforma
Inaplazable para 2026
El clamor por un cambio es unánime. En la
actual legislatura de 2026, el Congreso Nacional prioriza la modificación de la
Ley 87-01, un debate estancado desde 2020 y agravado por la notable ausencia
del Ejecutivo. Sindicatos, académicos, sociedad civil y legisladores coinciden
en demandas innegociables:
- Reducir las comisiones de las AFP.
- Desmantelar el modelo lucrativo de las ARS.
- Garantizar pensiones mínimas reales.
- Devolverle al Estado su rectoría para asegurar universalidad y
solidaridad.
Sin una reforma profunda que coloque los
derechos humanos sobre las tasas de retorno corporativas, el SDSS continuará
siendo una trampa estructural. Este 2026, el Congreso tiene la oportunidad
histórica de legislar para proteger al ciudadano, no para perpetuar un feudo
financiero.
Fuentes consultadas (marzo 2026):
- SIPEN / ADAFP: Boletines estadísticos
2025 e informes de rentabilidad.
- Banco Central (BCRD): Datos
de canasta básica familiar.
- Reportajes: Participación
Ciudadana, Listín Diario, Diario Libre y Ministerio Público (Auditorías
SENASA 2025-2026).
- Debate legislativo:
Acento, El Nuevo Diario y comisiones bicamerales.
