Por: Rei Berroa y Fernando Cabrera
La quinta edición del Festival del Día Mundial de la Poesía se ha consolidado como un hito sin precedentes en la cartografía de los grandes recitales globales, logrando lo que pocos encuentros de su tipo alcanzan: una ubicuidad absoluta mediante una vigilia de 24 horas ininterrumpidas.
Con un saldo impresionante de 1,083 poemas y 475 participaciones, este maratón no solo compite en volumen con festivales históricos como los de Medellín o Granada, sino que los trasciende al implementar una diplomacia cultural tecnológica que borra fronteras en tiempo real. Su importancia radica en haber democratizado el acceso a la palabra, integrando desde lenguas milenarias de la India hasta la resistencia lingüística de las etnias mayas (kaqchikel, q'eqchi', tz'utuhil y mam), posicionándose como un manifiesto vivo contra la fragmentación del mundo.
Mientras otros eventos se limitan a la presencialidad regional, esta "loca empresa" de lengua y amor ha tejido una red transcontinental entre el Teatro de la Luna en Washington y Arte Vivo en Santiago de los Caballeros, demostrando que la poesía es la herramienta más eficaz de humanismo total. En un contexto de crisis global, el festival emerge como la plataforma más inclusiva y resiliente del panorama literario actual.
Jornada por la justa belleza
El pasado 21 de marzo de 2026, el mundo se unió en una sola voz durante la quinta edición del Festival del Día Mundial de la Poesía. En calidad de directores, Rei Berroa y yo ofrecimos los discursos que marcaron la apertura y el cierre de esta histórica "vigilia cultural" de 24 horas ininterrumpidas. Bajo el lema "Justa Belleza", el festival se consolidó como un puente de diplomacia cultural y un manifiesto vivo de que la palabra compartida es capaz de construir un mundo más empático, uniendo voces de todos los continentes en favor de la dignidad humana.
En esta quinta edición, nos reunimos para abrazar —y abrasar— al planeta en una cita histórica que busca la paz y la justicia, la belleza y la verdad; una alianza firme contra la violencia del ser humano hacia sus semejantes y hacia la Naturaleza.
El lema de este año, "Justa Belleza", juega con la dualidad de la palabra "justa" —adjetivo de equidad y adverbio de exactitud— para incitarnos a poetas, músicos, artistas y soñadores de los cinco continentes a unir nuestras voces. Celebramos hoy todo lo vivo en su vibrante expresión de dignidad.
El 21 de marzo debe ser un espacio luminoso de encuentro, incluso en los momentos más sombríos de nuestra existencia. El poeta John Keats afirmó: "La belleza es verdad y la verdad es belleza". Esa idea es el alma de nuestro lema, que nos guía hacia un doble propósito: defender una belleza que sea sinónimo de justicia social y empatía, y perseguir incansablemente la belleza poética como ese rastro de esperanza que nos recuerda nuestro potencial para un humanismo total.
En un mundo sediento de sosiego, "Justa Belleza" aspira a que la poesía sea un bálsamo de sabiduría. Creemos firmemente que el verso tiene el poder de sanar heridas y restituir la paz, recordándonos que, a pesar de la diversidad de lenguas, compartimos una misma humanidad.
Prepárense para una jornada épica: 24 horas ininterrumpidas de lectura y emoción pura. Borraremos las fronteras conectándonos en vivo a través de Zoom, Facebook y YouTube. Desde el haiku más breve hasta la obra más extensa, cada voz es vital en este encuentro.
¡Bienvenidos, poetas de la tierra! ¡Que la poesía sea hoy el idioma que nos devuelva la justicia, la esperanza y la paz, y sea hoy el idioma que nos devuelva la justicia y la belleza, la esperanza y la paz!
Palabras de Cierre
Queridos poetas del mundo: Hace 24 horas, es decir, hace 1440 minutos, iniciamos este V Festival del Día Mundial de la Poesía, después de haberle dedicado otros muchos cientos de horas a su organización, especialmente si sumamos las horas que cada uno de nosotros (organizadores, poetas, técnicos y coordinadores) ha invertido en esta loca empresa de lengua y amor.
Si se fijan en el extremo derecho de sus pantallas, pueden leer que durante estas 24 horas del 21 de marzo de 2026 se han leído 1083 poemas durante las 475 participaciones de los poetas del mundo. Esto quizás quiera decir que, en su primer lustro de vida, el Festival del Día Mundial de la Poesía se ha consolidado como una verdadera “vigilia cultural” de la poesía de la tierra, pues unimos de manera ininterrumpida a voces de todos los continentes en un esfuerzo sin precedente por la apreciación de la expresión poética como arte verbal.
Este logro es el fruto de una alianza inquebrantable entre el histórico Maratón de la Poesía del Teatro de la Luna en Washington, DC y el Festival Internacional Arte Vivo en Santiago en la República Dominicana. Juntos, hemos logrado un alcance global asombroso, integrando poemas desde África, Asia y Oceanía, hasta una presencia sustancial de Europa y las Américas.
La diversidad lingüística ha vuelto a ocupar un lugar prominente en esta fiesta de la poesía, pues hemos escuchado lenguas del mundo árabe y de la riqueza lingüística de la India (kannada, asamés, hindi) así como voces de África. Pero más allá de la geografía, el festival intenta estar siempre abierto a respetar y celebrar la identidad y la empatía humana, otorgando espacios protagónicos a la riqueza indígena de la poesía de las Américas y de otras regiones del mundo. Esta vez, las etnias mayas de Guatemala han traído su poesía en cuatro de sus 25 lenguas originales: kaqchikel, q'eqchi', tz'utuhil y mam.
Como todos los años, el festival resume en una imagen el tema central de su interés para quienes quieran enfocarse en él para leer o producir sus textos. Justa Belleza, con su doble significado de exactitud, justicia y belleza para el mundo a través de la expresión poética, ha sido el lema para 2026. Si se fijan en la imagen que tenemos detrás de nosotros, el azul oscuro de todo el fondo con los nombres de los continentes en blanco azulado y las tres dalias azules, representan el sueño romántico de Novalis de unir en la flor azul el mundo natural (pisoteado hoy día en todas partes), el ideal del ser humano y su constante anhelo de comprender el mundo natural en el que está inmerso para comprenderse a sí mismo.
La dalia es la flor nacional de México, y cada regalo de una dalia implica un regalo de dignidad humana, una dignidad que no solo parecemos haber perdido, sino que los poderes financieros y económicos, así como los fanatismos políticos y religiosos intentan borrar de la conciencia humana.
Las tres dalias y el hibisco de color naranja a la izquierda y la derecha proyectan un haz de luz sobre todo el diseño, representando la fuerza y la justicia poética que iluminan con su belleza y dignidad un mundo oscuro que parece encaminarse hacia su propia destrucción.
Abajo, a la derecha, la representación de la inmensa ola con el Monte Fuji en primer plano (opuesto al grabado original) ofrece inevitables referencias al grabado de Katsushika Hokusai La gran ola de Kanagawa (1831). Una de las poetas que compartió su obra con el mundo hoy, la brasileña Mona Gadelha, resumió en su poema “A justa beleza” nuestro lema cuando decía: “La belleza justa / la que está cruda / mano en el verso / dedos en los acordes / danza en los pies”.
En un mundo fragmentado, que intenta aplicarse tozudamente a destruirse a sí mismo con sus absurdas guerras genocidas y el odioso narcisismo del poder, este verdadero “maratón de poesía” es una poderosa herramienta de diplomacia cultural y de respeto a todas las diferencias.
Al ser la poesía el terreno común donde las fronteras dejan de existir, el Festival del Día Mundial de la Poesía es un manifiesto vivo de que la palabra compartida es capaz de construir puentes para hacer posible un mundo empático y armónico que siembra árboles y abrazos en vez de bombas y muerte. ¡Adelante, poetas! La vida nos necesita hoy más que nunca.
Reconocimientos y Gratitud
El éxito de este magno evento es posible gracias al incansable esfuerzo de un equipo global. Agradecemos profundamente al equipo técnico liderado por el director de streaming Mariano Luciano (Argentina), y al soporte técnico dominicano integrado por Jonathan Flores, Demian Reynoso y Fernando José Reynoso, junto a más de medio centenar de coordinadores internacionales, listado a continuación:
Luis Córdova, Casa de Arte, Santiago, República Dominicana
Kiều Bích Hậu, Vietnam
Michael Harlow, New Zeaaland
Anna Keiko, China
Rajeev Baruah, India
Mahda Jafari, Iran
Carmen Bulzan, Romania
Sayed Elsisi, Arab World
José María Prieto Zamora, España
Lana Derkač, Croatia
Pedro Enríquez, España
Brigidina Gentile, Italy
Arundhathi Subramaniam, India
Young Jung, Korea
Karl Zhang, Chinese Diaspora
Anjali Purohit, India
Kamalakar Bhat, India
Maria Toscano, Portugal
Marivell Contreras, República
Dominicana
Faustino Medina, República
Dominicana
Floriano Martins, Brazil
Carolyn Kreiter, Virginia, United State of America
Christos Koukis, Greek
Joyce Ashuntantang, Cameroon
Miguel Ángel Oxlaj, maya
kaqchikel, Guatemala
Miguel Ángel Zapata, Perú
Valeria Sandi, Bolivia
Solja Krapu-Kallio, Finland
Carolina Zamudio, Argentina y
Uruguay
Lilia Cherniak, Ucrania
Karel Leyva Ferrer, Cuba
Kyraan Gabourel, Belize
Mónica Sarmiento -Archer,
Ecuador
Tania A. Ramos, Puerto Rico
Philip Nikolayev, United State of America
Willy Francisco Ramirez, diaspora Latina, United State of America
José María Paz Gago, España
Minerva del Risco, República
Dominicana
Camila Vega, Paraguay
Taty Hernández, diáspora dominicana, United State of America
Daisy Zamora, Nicaragua
Gabriella Gutiérrez y Muhs, diaspora
latina, United State of America
Luz María López, Puerto Rico
Hergit Penzo Llenas, diaspora
latina, United State of America
José Enrique Delmonto, República
Dominicana
Dulce Chiang, México
Marcela Feltio, Teatro de la
Luna, Washington DC
Sofía Estévez, Teatro de la
Luna, Washignton DC
Un agradecimiento especial al maestro Rafelito Mirabal por autorizar el uso del tema “El cadete e´un tiguere”, banda sonora de nuestras secciones, y a Ana Svhetania Gómez por su impecable labor de diseño gráfico.
Nos reencontraremos el próximo 21 de marzo de 2027, con los sueños y las esperanzas renovadas.


